miércoles, 13 de agosto de 2008

VEINTE MINUTOS

La tarde no se preocupa por el tiempo, pero alguien tiene que llevar la cuenta. El reloj dice las cuatro con cuarenta minutos pasado meridiano, en la agenda, muy vacía en estos renglones, deja veinte minutos libres. 

Gran oportunidad. No debo tardar mucho para decidir que hacer, sin pensar, detengo el auto ante el primer saludo de un árbol. Buenas tardes parece decir, le contesto bajando del auto decidido a sentarme bajo su sombra. Después de algunos pasos, mi mirada recorre de esquina a esquina la plaza y el destino elige lo que sucederá en los próximos veinte minutos.

He decidido intercambiar. 

Lo primero es dejar de ser quien soy para convertirme en el silencioso compañero de las palomas, blancas aves de orgulloso gorjeo que mojan sus traviesas patas en la fuente. Sería bueno intercambiarles mis pies calientes con zapatos apretados por sus patas frescas.

Me pregunto ¿ quién soy yo para ellas? ¿quiénes son ellas para mi?

Disfruto escuchar la caída del agua, antes que los motores de la calle que está justo detrás de la fuente.

Disfruto ver a lo lejos a las parejas horizontales intercambiando miradas, abrazos, e incluso charla, cuando sus bocas están lo suficientemente separadas.

Me pregunto ¿ cuántos romances han cobijado estas ramas?.

Decido cambiar de posición y subo al árbol. En el camino lo abrazo como si fuera mi hermano y su corteza me permite sentirle vivo, creo le pisé alguna herida, no no es una herida, es un tatuaje, de esos tradicionales cuando el amor se escribía en los árboles, sin tinta ni color, con navaja, mucho sentimiento y una mirada soñadora.

Quizá sea la savia de estos tatuajes, lo que comen las palomas, por eso está llena la fuente, todas las palomas son cursis. ! Oh que patas tan frescas!

Quizá sea la savia de estos tatuajes, un juramento de sangre, por eso está lleno el jardín de amantes, todos los árboles son heroicos ! Oh que patas tan frescas!

Las raíces de mi árbol irrumpen en el concreto con entusiasmo, ese ímpetu del amoroso que inunda la razón para romper las barreras, inflama los pulmones para respirar milagros ! Oh que patas tan frescas!

Pienso en las venas de mi anciano y clorofílico amigo, en su personalidad, en sus amigos, los árboles que yacen junto a él. Me pregunto ¿con quién se llevará mejor?¿ que platicarán cada tarde?¿que dirán de esa pareja que charla con las bocas juntas?

Hay un señor que camina alrededor de la plaza o ¿será que la plaza gira sólo bajo sus pies?

Han pasado veinte minutos.

2 comentarios:

mariel dijo...

HOLA, ESTE ME GUSTA MUCHO.......... ES DEL KE HICE UNA ILUSTRACION??????

.mariel.maruka. dijo...

..bueno, la buscare igual te sirve! ;)